Alguien me preguntó esta tarde: ¿qué tal llevas lo del jet lag? Todo chulo respondí que muy bien, que había dormido en el avión y todo y que mi cuerpo ya completamente ágil y preparado para el horario español.
Y aquí sigo a las 4:35 am sin poder dormir. A las 3 decidí levantarme y terminar un cuento q había empezado antes de irme a Cuba. Otra vez a la cama. A las 3:30 abrí y devoré una lata de mejillones. A las 4:15 me he puesto a tocar every breath you take, que he leido q tengo q llevarla aprendida para clase de inglés el martes... Ahora no se me ocurría nada mejor (y es que no me quedan latas de nada!!) y me he puesto a escribir en el blog. Ah!! olvidé lo más importante. He hecho la declaración de la renta y me tienen q devolver un dinero q me va a venir muy bien ya que cuando he abierto la cuenta del banco comprobé lo que ya sabía, que no soy millonario y el dinero se acaba.
Lo mejor para adaptarme va a ser salir algo por la noche y acostarme agotado a las 4... Mañana pruebo. Hace mucho q no veo a los salseros anónimos y los echo de menos.
Demasiado silencio en mi pueblo. Me he vuelto a acostumbrar a dormir entre el alboroto del malecón, salsa a todo volumen y gritos a lo cubano. Aquí no hay más q silencio. Si no tuviera piedad me dedicaría a llamar a todos mis amigos. Ahora tengo ganas de hablar... ¿y si llamo a la puerta del vecino para pedirle un poco de sal?
Hoy no duermo. No va a ser el cambio de horario. Es que he llevado un mes de vida sin control. Acostándome siempre cuando quería y levantándome cuando me apetecía (no siempre). Y como soy más nocturno que diurno he vuelto un poco vampiro. Vampiro como el príncipe, como el de mi cuento. Algún día lo escribiré.
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